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Los rhipsalis o ripsalis, son cactus que cuelgan, seguro que los habrás visto, pero no provienen de ninguna zona desértica, estos provienen de de los bosques tropicales y subtropicales de Centroamérica y el caribe. Son epífitos de largos y finos tallos que cuelgan de las ramas de los árboles. Con su aspecto de penachos, los rhipsalis se han ganado un lugar entre las preferidas como cactus o plantas de exterior y de interior. ¡Vámos a descubrirlos!

Sobre los rhipsalis

En la familia de los cactus, las especies del género Rhipsalis son particularmente singulares. Abarcan unas 35 especies de gran variedad de formas y colores. Aunque pertenecen a la especie de cactus, no son de zonas desérticas  mas bien provienen de las regiones tropicales y subtropicales de América Central y del Sur del continente Africano y algunas islas del océano Índico. Por lo tanto los rhipsalis, prefieren los ambientes húmedos, con mucha iluminación pero sin ser directa y las temperaturas cálidas. No se les debe exponer al sol directo porque sufren de quemaduras. Y por el otro extremo, también son sensibles a las heladas o muy bajas temperaturas de invierno.

Como lo mencionamos antes, estas plantas son cactus sin embargo, no tiene espinas ya que como viven en las ramas de los árboles no tienen por que defenderse de ser consumidas por los herbívoros. Cabe mencionar que algunas especies de rhipsalis si tienen pequeñas espinas o pinchos, en su etapa joven. Pero, además, los rhipsalis son cactus epífitos: en origen crecen sobre las ramas de los árboles, desde las que cuelgan sus largos, delgados y carnosos tallos (es una planta suculenta, como todos los cactus) penacho. Existe otra variedad o clasificación de los rhipsalis,  los litófitos, que se han adaptado desarrollarse en las piedras.

Cómo son los rhipsalis

Son plantas de abundante ramificación, algunos son cactus largos y delgados, a menudo de manera muy enredada. En algunos tipos, los tallos se elevan formando una espesa maraña. Son de color de tonos verdes muy claros y vivos, incluso amarillentos. Sus finas ramas pueden ser cilíndricas, angulares o planas.

Cómo florecen los rhipsalis

No son plantas de mucha floración como otros cactus epífitos como los géneros Schlumbergera y Rhipsalidopsis, que se caracterízan por sus flores grandes y coloridas. Los rhipsalis de flor suelen emitir flores pequeñas e incluso minúsculas, de color blanco. Sin embargo hay algunas especies que echan bayas esféricas traslúcidas, de color blanco, amarillas con tenues tonos en rosa.

Especies o tipos de rhipsalis

Son aproximadamente 35 diferentes especies de rhipsalis que principalmente se diferencian por la forma e sus tallos y hojas. Aquí algunas especies representativas de estos cactus que se pueden considerar cactus tropicales. Ver fotos de los Rhipsalis.

Rhipsalis baccifera o Rhipsalis cassutha

Rhipsalis cassutha

Rhipsalis cassutha

Los tallos son especialmente finos y filiformes. Hay numerosas subespecies, algunas con ramillas de color burdeos. Este cactus colgante también es llamado cactus muérdago por sus pequeñas bayas esféricas blancas, que siguen a sus pequeñas florecitas blancas. Es el único cactus que se puede encontrar en estado natural fuera de América. Una subespecie de estos son los rhipsalis baccifera shaferi

Rhipsalis crispata o Rhipsalis crispimarginata

Rhipsalis crispata

Rhipsalis crispata

Este rhipsalis se distingue por sus largos tallos formados por segmentos aplanados, incluso pueden ser ondulados, de un verde claro muy luminoso, a veces con márgenes rosados casi rojos. Las flores son blancas traslúcidas que echan en temporada invernal lo que hace que se consideren cactus navideños. Un cactus de origen brasileño.

Rhipsalis pilocarpa

Los tallos de este rhipsalis son cilíndricos y están cubiertos de especies de cerdas blancas, lo que lo distingue claramente del resto de los rhipsalis. Sus hermosas flores son blancas, traslúcidas y con el centro rojizo; los frutos son color rojos, también lucen pequeños penachos o peluquillas blancas. Es una suculenta endémico de Brasil.

Rhipsalis pendulifera

rhipsalis creuscula penduliflora o pendulifera

Rhipsalis cereuscula penduliflora o pendulifera

De aspecto arbustivo pero colgante, sus finos tallos cilíndricos pueden alcanzar un metro de largo en su estado y hábitat natural como en el Brasil de donde son originarias. Da flores blanquecinas con tintes rojizos. Crece lentamente. Una planta cactus ideal para interiores.

Rhipsalis sulcata

Rhipsalis sulcata

Rhipsalis sulcata

Los tallos de este rhipsalis son más leñosos y lucen tres perfiles redondeados; en la “rama” tiene segmentos que miden entre 20 y 30 centímetros de largo y exhiben las características areolas típicas de los cactus con pequeñas y finísimas espinas. Aunque sus ramas no son muy largas, la planta ofrece un aspecto colgante. Las flores son ambarinas o blancas, también echa bayas.

Rhipsalis capilliformis

Rhipsalis capilliformis

Rhipsalis capilliformis

Este peculiar rhipsalis es de color verde pálido, sus tallos se caracterizan por su profusa ramificación. Es uno de los que ofrecen un efecto colgante más pronunciado. Las flores son de color blanco al igual que sus frutos con toques amarillos.

Cómo cuidar un rhipsalis

Los rhipsalis como la mayoría de los cactus no son plantas exigentes en cuidados. Pueden pasar un par de semanas sin el cuidado de sus dueños.  Pero en zonas muy cálidas, es necesario tenerlas mejor como plantas de interior. Los cuidados generales que deben tener estas plantas son los siguientes:

• Ambiente: Precisan un lugar cálido y luminoso es decir una sombra ligera o luz tamizada pero una atmósfera húmeda. Además deben ser protegidos de las corrientes de aire.

• Temperatura: La temperatura ideal se sitúa entre los 18 y 20º. En invierno no debería bajar de 10º dado que provienen de una zona cálida.

• Sustrato: Necesitan un suelo rico (diferente al de la mayoría de los cactus), fresco, ácido pero bien drenado. El sustrato ideal se puede hacer mezclando un tercio de arena, un tercio de tierra de jardín y un tercio de tierra de brezo. También se puede utilizar sustrato para orquídeas, para plantas tropicales.

• Riego: Se deben regar de forma regular, preferentemente el agua de lluvia es su favorita o descalcificada. Es muy importante dejar que la tierra se seque entre riegos. En el período de reposo es decir en invierno hay que interrumpir el suministro de agua y dejar la tierra prácticamente seca. El encharcamiento les produce podredumbre así que debe ser regado en sus ríces. En verano agradecerán las pulverizaciones cada dos o tres días con agua libre de cal.

• Abono: Con el agua de riego se les debe proporcionar abono para cactus (pobre en nitrógeno) una vez al mes está perfecto.

• Reproducción: En primavera y verano se reproducen fácilmente mediante esquejes de segmentos de los tallos. Con tallos de la mitad de su largo, puedes conseguir nuevos brotes.

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